La importancia de controlar tu ventaja competitiva

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October 6 , 2017 | Posted by admin |

La importancia de controlar tu ventaja competitiva

Interesantísimo artículo en TechCrunch, Why Dropbox decided to drop AWS and build its own infrastructure and network, acerca de las razones que, entre 2014 y 2016, llevaron a Dropbox a la decisión de abandonar los servicios de almacenamiento de Amazon AWS, en donde habían alojado los contenidos de sus usuarios desde el origen de la compañía en 2007, y construir su propia red de centros de datos e infraestructuras.

Sobre la decisión y la migración había leído un artículo más detallado y amplio en 2016, y me había parecido un caso de libro sobre la importancia de tener el control de los elementos que sostienen la ventaja competitiva de las compañías, una de mis más habituales discusiones con emprendedores en el contexto de mi trabajo como profesor en IE Business School: cuando te dedicas a un tema específico, los elementos y tecnologías concretas que sostienen tu actividad deben estar completamente bajo tu control, no subcontratados a un tercero, por bueno que sea.

En este caso, la cuestión es clara: los servicios de almacenamiento de Amazon son indudablemente buenos y competitivos: hablamos del líder absoluto del mercado, de una compañía con una importantísima experiencia y una enorme infraestructura que es capaz de mantener con unos niveles de servicio envidiables: nadie está completamente libre de errores, pero en general, los de Amazon son muy pocos, aunque obviamente se hable de ellos porque cuando tienen lugar, ponen la red completamente patas arriba. Lo de Dropbox no era, en absoluto, una situación de descontento con su proveedor o con sus condiciones: el servicio había nacido allí en junio de 2007, había ido creciendo hasta llegar a los trescientos millones de usuarios a mediados de 2014, y se había convertido en uno de los principales servicios de almacenamiento que personas de todo tipo, incluyendo usuarios corporativos no autorizados, utilizaban habitualmente en su día a día.

Sin embargo, la cuestión, como comentábamos,  no viene de un problema con las características del servicio, con su calidad o con su precio, ni de un descontento con el proveedor: viene, sencillamente, de la convicción de que si una tecnología supone la base de una compañía, debe estar bajo el control de la propia compañía. Si preguntamos a cualquiera qué es Dropbox, la respuesta sería inequívoca: Dropbox es almacenamiento. ¿Tiene sentido que una compañía que vende almacenamiento lleve a cabo precisamente ese almacenamiento en la infraestructura de un tercero? ¿Qué cabría esperar de una compañía como Dropbox? Sencillamente, que fuese uno de los mayores expertos mundiales en almacenamiento, un expertise que únicamente puede construir de manera sostenible y competitiva si tiene el control de esa tecnología y de los desarrollos constantes que requiere para mantenerla al día.

Consecuentemente, Dropbox acometió la ingente tarea de migrar a más de quinientos millones de usuarios y a unas doscientas mil compañías clientes a una nueva infraestructura, a centros de datos construidos por la propia Dropbox, un proyecto brutal para una empresa con unas 1,500 personas en plantilla y, en aquel momento, tan solo alrededor de una docena de ellas dedicadas a infraestructura. Como decisión, un reto brutal, que conlleva entre otras cosas cambiar el tipo de compañía que has sido, tratar de atraer un talento que hasta el momento no habías precisado, y convertirte en muy competitiva en un entorno en el que existen muchas compañías que lo hacen muy bien y a una enorme escala. Una tarea en absoluto fácil, pero sin duda, muy consecuente, y muy enfocada a la sostenibilidad a largo plazo.

Esa es, precisamente, mi discusión con numerosos emprendedores: si la tecnología forma una parte importante del negocio que estás intentando montar, tienes que tener el control de esa tecnología. Una empresa que aspira a convertir la tecnología en la base de su ventaja competitiva, tiene necesariamente que tomar en sus manos el control de esa tecnología, debe desarrollarla forzosamente in-house si quiere aspirar a algo. Esa teoría de que basta con tener la idea, hacer un business plan y, posteriormente, salir a buscar proveedores para la tecnología que la soporta es, en la inmensa mayoría de los casos, un tremendo error, y el hecho de que ese proveedor sea buenísimo o incluso se implique tomando una participación de la compañía no arregla el tema: seguirás siendo una compañía que vende algo que no construye, no domina, y en donde no puede aspirar a estar a la altura de los cambios que vayan surgiendo – que sin duda, surgirán. Cuando una tecnología es la base de lo que haces, esa tecnología deja automáticamente de ser una commodity que puedes adquirir en cualquier sitio, y pasa a ser algo que debes dominar a la perfección, en todos sus aspectos y matices: algo que pasa a ser demasiado importante como para dejarlo en manos de un tercero.

La lección de Dropbox es, en ese sentido, muy buena: no importa cómo de exitoso sea o haya sido tu servicio, o cómo de complejo pueda llegar a ser el plantearse un proyecto para cambiarlo: si vendes algo, debes identificar cuál es esa base fundamental de lo que vendes, controlarla completamente y convertirte en un experto en ella. Si no, serás un simple intermediario que tu proveedor podrá plantearse saltar si llega el momento en que tu negocio resulta suficientemente rentable o interesante como para ello, y carecerás del nivel de expertise suficiente como para ser de verdad competitivo o para atraer y retener talento relacionado. Con todo lo que ello conlleva.

 

This article was also published in English at Forbes, “The importance of controlling your competitive advantage

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